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Gingivitis y periodontitis: diferencias explicadas para pacientes y por qué no deberías dejarlas pasar

12 de febrero de 2026
Gingivitis y periodontitis: diferencias explicadas para pacientes y por qué no deberías dejarlas pasar

Aprende a diferenciar gingivitis y periodontitis, dos problemas de encías que pueden empezar con síntomas parecidos, pero tener consecuencias muy distintas. En esta guía explicamos sus causas, señales de alerta, tratamientos y por qué no conviene ignorar el sangrado, la inflamación o la retracción de las encías.

La gingivitis y la periodontitis son dos enfermedades de las encías que a menudo se confunden, pero no significan lo mismo ni tienen las mismas consecuencias. Ambas están relacionadas con la acumulación de placa bacteriana alrededor de los dientes, pero se encuentran en fases diferentes del problema periodontal. La gingivitis es una inflamación inicial de la encía que puede revertirse si se trata a tiempo. La periodontitis, en cambio, es una enfermedad más avanzada que afecta al soporte del diente y puede provocar pérdida de hueso, movilidad dental e incluso pérdida de piezas.

El principal riesgo está en que muchas personas no sienten dolor al principio. Las encías pueden sangrar, inflamarse o retraerse sin causar molestias intensas, y eso hace que el problema se retrase durante meses o años. Cuando el paciente acude por movilidad, separación entre dientes o dolor al masticar, la enfermedad puede haber avanzado más de lo deseable.

Qué es la gingivitis

La gingivitis es la inflamación de las encías provocada, en la mayoría de los casos, por la acumulación de placa bacteriana en el margen gingival. La placa es una película blanda formada por bacterias, restos de alimentos y saliva que se deposita continuamente sobre los dientes. Si no se elimina bien con el cepillado y la higiene interdental, irrita la encía y provoca inflamación.

Una encía con gingivitis suele estar enrojecida, hinchada, sensible y sangra con facilidad al cepillarse o al usar hilo dental. También puede aparecer mal aliento, sensación de encías cargadas o molestias leves. Sin embargo, en esta fase todavía no hay destrucción del hueso que sostiene los dientes. Por eso, si se diagnostica y se trata a tiempo, la gingivitis puede mejorar y desaparecer.

La gingivitis no debe ignorarse porque representa una señal temprana. La boca está avisando de que la higiene no está siendo suficiente o de que existen zonas donde se acumula placa y sarro. Actuar en este punto evita que la inflamación progrese hacia una enfermedad más compleja.

Qué es la periodontitis

La periodontitis es una enfermedad periodontal avanzada que afecta a los tejidos de soporte del diente. No se limita a la encía superficial. Cuando la inflamación se mantiene en el tiempo, las bacterias pueden avanzar por debajo de la encía y provocar pérdida del ligamento periodontal y del hueso alveolar, que son estructuras fundamentales para mantener los dientes firmes.

En la periodontitis pueden aparecer encías sangrantes, retracción gingival, mal aliento persistente, sensibilidad, movilidad dental, separación entre dientes, sensación de dientes más largos, pus en la encía o molestias al masticar. Aun así, no siempre duele. Esa falta de dolor hace que muchos pacientes no sean conscientes de la gravedad hasta que el problema está avanzado.

La periodontitis no se resuelve solo con una limpieza dental convencional. Requiere diagnóstico periodontal, tratamiento específico y mantenimiento periódico. El objetivo es controlar la infección, detener la pérdida de soporte, estabilizar la enfermedad y conservar los dientes el mayor tiempo posible.

Diferencia principal entre gingivitis y periodontitis

La diferencia más importante entre gingivitis y periodontitis está en el daño que producen. En la gingivitis hay inflamación de la encía, pero no existe pérdida irreversible del soporte dental. En la periodontitis, además de inflamación, hay afectación del hueso y de los tejidos que sostienen el diente.

Dicho de forma sencilla: la gingivitis es una fase inicial y reversible; la periodontitis es una fase más profunda que puede dejar secuelas. La gingivitis puede mejorar con una limpieza profesional, higiene correcta y controles. La periodontitis necesita un abordaje más especializado, porque el daño al hueso no se recupera simplemente cepillándose mejor.

Esta diferencia es clave para el paciente. No todas las encías que sangran tienen periodontitis, pero toda encía que sangra de forma habitual merece revisión. Cuanto antes sepamos en qué fase está el problema, más conservador y eficaz puede ser el tratamiento.

Síntomas de gingivitis que no deberíamos normalizar

La gingivitis suele manifestarse con señales aparentemente leves. La más frecuente es el sangrado de encías al cepillarse, al usar hilo dental o al morder alimentos duros. También puede haber inflamación, enrojecimiento, sensibilidad, mal sabor de boca o mal aliento.

Muchas personas piensan que las encías sangran porque se cepillan fuerte o porque el hilo dental “les hace daño”. En realidad, una encía sana no sangra de forma repetida. Si el sangrado aparece cada día o varias veces por semana, lo más probable es que exista inflamación.

Otro signo habitual es notar la encía más hinchada o brillante. Puede parecer un detalle menor, pero indica que el tejido está reaccionando ante las bacterias. Si se actúa en este momento, normalmente se puede revertir sin consecuencias importantes.

Síntomas de periodontitis que requieren atención profesional

La periodontitis puede incluir los síntomas de la gingivitis, pero añade señales de mayor gravedad. La retracción de encías es una de las más visibles: los dientes parecen más largos porque la encía se ha desplazado y deja parte de la raíz expuesta. También puede aparecer sensibilidad al frío, espacios negros entre dientes, movilidad dental o cambios en la mordida.

El mal aliento persistente es otro signo frecuente. Cuando existen bolsas periodontales, las bacterias se acumulan bajo la encía y generan compuestos que provocan olor desagradable. En algunos casos puede salir pus al presionar la encía o notarse un sabor extraño.

La movilidad dental nunca debe considerarse normal en adultos. Si un diente se mueve, aunque sea ligeramente, debemos acudir al dentista o periodoncista. Puede indicar pérdida de soporte periodontal, sobrecarga o infección.

Por qué la gingivitis puede convertirse en periodontitis

La gingivitis no siempre evoluciona a periodontitis, pero puede hacerlo si la inflamación se mantiene y existen factores de riesgo. La placa bacteriana acumulada, el sarro, la higiene interdental insuficiente, el tabaco, la diabetes, la predisposición genética, determinados medicamentos, el estrés, el bruxismo y la falta de revisiones pueden favorecer la progresión.

Cuando la placa se endurece y se convierte en sarro, ya no puede eliminarse con el cepillo. Si el sarro se introduce por debajo de la encía, crea una superficie donde las bacterias se adhieren con facilidad. La encía se separa del diente y se forman bolsas periodontales, espacios profundos donde la infección puede mantenerse.

En esta fase, cepillarse mejor ayuda, pero no basta. Es necesario eliminar los depósitos bacterianos profundos y controlar la respuesta inflamatoria.

El papel de la placa bacteriana y el sarro

La placa bacteriana es el origen de la mayoría de enfermedades gingivales y periodontales. Se forma todos los días, incluso aunque nos cepillemos. Por eso la constancia es esencial. Si no limpiamos correctamente el margen de la encía y los espacios entre dientes, la placa se acumula y provoca inflamación.

El sarro aparece cuando la placa se mineraliza. Puede verse como una capa amarilla o marrón, especialmente detrás de los incisivos inferiores o cerca de las muelas. Pero también puede estar bajo la encía, donde no se ve a simple vista.

La limpieza profesional elimina el sarro supragingival y subgingival según el caso. En gingivitis puede bastar una profilaxis. En periodontitis suele ser necesario un tratamiento más profundo para limpiar las raíces y reducir las bolsas periodontales.

Factores de riesgo que favorecen la periodontitis

Algunas personas tienen mayor riesgo de desarrollar periodontitis. El tabaco es uno de los factores más importantes, porque altera la respuesta de los tejidos, dificulta la cicatrización y puede ocultar el sangrado. Un fumador puede tener enfermedad periodontal avanzada sin que las encías sangren mucho.

La diabetes, especialmente cuando no está bien controlada, también aumenta el riesgo de inflamación periodontal. Además, la enfermedad periodontal puede influir negativamente en el control glucémico, por lo que cuidar las encías forma parte de una visión integral de la salud.

La predisposición familiar, el estrés, la sequedad bucal, el bruxismo, determinadas medicaciones, los cambios hormonales, la mala higiene interdental y la presencia de restauraciones mal ajustadas también pueden favorecer la inflamación y la pérdida de soporte.

Cómo se diagnostican la gingivitis y la periodontitis

El diagnóstico no se basa solo en mirar si la encía sangra. Para diferenciar gingivitis y periodontitis, el dentista o periodoncista realiza una exploración periodontal. Se valora el color y la textura de la encía, el sangrado, la presencia de sarro, la movilidad dental, la retracción y la profundidad de las bolsas periodontales.

El sondaje periodontal permite medir el espacio entre la encía y el diente. En una encía sana, ese espacio es poco profundo. Cuando hay periodontitis, las bolsas pueden ser más profundas porque se ha perdido soporte. Esta medición ayuda a saber la gravedad y extensión de la enfermedad.

Las radiografías también pueden ser necesarias para comprobar el nivel de hueso alrededor de los dientes. Sin esta información, no siempre es posible saber si estamos ante una gingivitis o una periodontitis.

Tratamiento de la gingivitis

El tratamiento de la gingivitis suele ser sencillo si se actúa a tiempo. Normalmente incluye una limpieza dental profesional para eliminar placa y sarro, instrucciones de higiene personalizadas y control posterior. El paciente debe aprender a limpiar correctamente el margen de la encía y los espacios interdentales.

No basta con cepillarse muchas veces al día si la técnica no es adecuada. Debemos cepillar de forma eficaz, sin agresividad, usando un cepillo apropiado y dedicando tiempo a todas las superficies. La higiene interdental es fundamental, porque gran parte de la placa se acumula entre los dientes.

Con tratamiento y constancia, la encía puede recuperar su color, dejar de sangrar y volver a un estado saludable.

Tratamiento de la periodontitis

El tratamiento de la periodontitis depende de la gravedad. En muchos casos comienza con una fase básica periodontal, que incluye raspado y alisado radicular. Este procedimiento permite limpiar el sarro y las bacterias que se encuentran bajo la encía y sobre la superficie de las raíces.

Después se realiza una reevaluación para comprobar si las bolsas han disminuido, si el sangrado se ha reducido y si la enfermedad está controlada. En casos más avanzados, puede ser necesario tratamiento quirúrgico periodontal, regeneración de tejidos o procedimientos específicos para acceder a zonas profundas.

El objetivo no es solo limpiar, sino detener la progresión. La periodontitis requiere seguimiento porque puede reactivarse. Por eso el mantenimiento periodontal es una parte esencial del tratamiento.

Mantenimiento periodontal: por qué es imprescindible

Una vez tratada la periodontitis, el mantenimiento periodontal ayuda a conservar los resultados. No es una limpieza común, sino una revisión específica para pacientes con antecedentes de enfermedad periodontal. La frecuencia suele adaptarse al riesgo: algunos pacientes necesitan acudir cada 3 meses, otros cada 4 o 6 meses.

Durante estas visitas se controla el sangrado, la profundidad de bolsas, la acumulación de placa, el sarro, la movilidad dental y la higiene. También se refuerzan las instrucciones personalizadas.

El mantenimiento es lo que permite detectar recaídas tempranas. Sin esta fase, la enfermedad puede volver a avanzar y comprometer dientes que estaban estabilizados.

Qué ocurre si dejamos pasar la gingivitis

Dejar pasar la gingivitis puede parecer inofensivo porque no suele doler. Sin embargo, mantener una encía inflamada durante mucho tiempo aumenta el riesgo de progresión. La inflamación persistente favorece la acumulación de sarro, la formación de bolsas y la entrada de bacterias bajo la encía.

Además, el sangrado repetido indica que la encía no está sana. Ignorarlo puede hacer que el problema avance hasta requerir tratamientos más complejos. En cambio, tratar una gingivitis a tiempo suele ser rápido, conservador y eficaz.

La gingivitis es una oportunidad de prevención. Cuando la detectamos pronto, podemos evitar daños mayores.

Qué ocurre si dejamos pasar la periodontitis

Dejar pasar la periodontitis puede tener consecuencias importantes. La enfermedad puede avanzar lentamente y destruir el soporte de los dientes. Con el tiempo pueden aparecer retracciones, movilidad, desplazamientos dentales, molestias al masticar, infecciones y pérdida de piezas.

La pérdida de hueso periodontal no se recupera de forma espontánea. Por eso el tiempo es decisivo. Cuanto más se retrasa el tratamiento, más difícil puede ser estabilizar la boca y conservar algunos dientes.

Además, la periodontitis puede afectar a la calidad de vida: dificulta la masticación, altera la estética de la sonrisa, genera inseguridad por el mal aliento y puede exigir tratamientos restauradores o rehabilitadores más complejos.

Diferencias entre limpieza dental y tratamiento periodontal

Una limpieza dental convencional elimina placa, sarro superficial y manchas externas. Es útil en pacientes con encías sanas o gingivitis leve. Pero cuando existe periodontitis, el problema está por debajo de la encía y requiere una limpieza más profunda de las raíces.

El tratamiento periodontal trabaja en zonas donde una limpieza convencional no llega. Por eso no debemos pensar que “una limpieza al año” siempre es suficiente. Si hay bolsas periodontales, pérdida ósea o sarro subgingival, el plan debe ser diferente.

El periodoncista determina qué tipo de limpieza o tratamiento necesita cada paciente según la exploración.

Gingivitis, periodontitis e implantes dentales

Los implantes también necesitan encías sanas. Aunque un implante no puede tener caries, los tejidos que lo rodean pueden inflamarse. La mucositis periimplantaria sería una inflamación inicial alrededor del implante, similar en concepto a una gingivitis. Si avanza y afecta al hueso, puede aparecer periimplantitis.

Los pacientes con antecedentes de periodontitis deben cuidar especialmente sus implantes, porque pueden tener más riesgo de complicaciones si no mantienen una higiene y revisiones adecuadas.

El control periodontal antes y después de colocar implantes es fundamental para aumentar la estabilidad del tratamiento a largo plazo.

Cómo cuidar las encías en casa

Para prevenir gingivitis y ayudar a controlar la periodontitis, necesitamos una rutina diaria eficaz. El cepillado debe realizarse al menos dos veces al día, con una técnica correcta y sin ejercer demasiada presión. La encía debe limpiarse con suavidad, pero de forma completa.

La higiene interdental es imprescindible. El hilo dental puede ser útil en espacios estrechos. Los cepillos interproximales suelen ser recomendables cuando hay espacios más abiertos, encías retraídas, puentes, implantes u ortodoncia. El irrigador puede complementar, pero no sustituye siempre la limpieza mecánica.

También conviene evitar el tabaco, controlar enfermedades como la diabetes, mantener revisiones periódicas y acudir al dentista si aparece sangrado, mal aliento persistente o movilidad dental.

Errores frecuentes al cuidar las encías

Uno de los errores más comunes es dejar de cepillar la zona que sangra. Esto empeora la inflamación porque permite que se acumule más placa. Otro error es cepillarse con demasiada fuerza, pensando que así se eliminará mejor el sarro. El sarro no se elimina con presión; se retira con instrumental profesional.

También es frecuente usar colutorios durante mucho tiempo sin diagnóstico. Algunos pueden ser útiles en momentos concretos, pero no sustituyen la limpieza profesional ni el tratamiento periodontal. Enjuagarse no elimina bolsas periodontales ni sarro bajo la encía.

El cuidado de las encías debe ser constante, personalizado y supervisado cuando existe enfermedad periodontal.

Cuándo pedir cita con el periodoncista

Conviene pedir cita si las encías sangran con frecuencia, si están inflamadas, si hay mal aliento persistente, retracción gingival, sensibilidad en raíces, movilidad dental, separación entre dientes, pus, dolor al masticar o antecedentes familiares de periodontitis.

También es recomendable acudir si llevamos mucho tiempo sin revisión dental, si fumamos, si tenemos diabetes, si vamos a colocarnos implantes o si ya hemos sido diagnosticados de enfermedad periodontal anteriormente.

La visita al periodoncista permite saber si estamos ante una gingivitis reversible o una periodontitis que necesita tratamiento específico.

Preguntas frecuentes sobre gingivitis y periodontitis

¿La gingivitis siempre se convierte en periodontitis?

No siempre, pero puede evolucionar si la inflamación se mantiene y existen factores de riesgo. Por eso es importante tratar la gingivitis a tiempo.

¿La gingivitis tiene cura?

Sí. La gingivitis puede revertirse con limpieza profesional, buena higiene diaria y controles adecuados.

¿La periodontitis se puede curar?

La periodontitis puede controlarse y estabilizarse, pero requiere tratamiento periodontal y mantenimiento periódico. El objetivo es detener la progresión y conservar los dientes.

¿Las encías que sangran siempre indican enfermedad periodontal?

No siempre, pero el sangrado repetido indica que algo debe revisarse. Puede ser gingivitis, periodontitis, cepillado traumático, cambios hormonales, medicación o inflamación localizada.

¿La periodontitis duele?

No necesariamente. Muchas veces avanza sin dolor claro. Por eso es importante no esperar a tener molestias intensas.

¿Puedo tratar la periodontitis solo mejorando mi cepillado?

Mejorar la higiene es imprescindible, pero si hay sarro bajo la encía, bolsas periodontales o pérdida ósea, se necesita tratamiento profesional.

¿Cada cuánto hay que hacer mantenimiento periodontal?

Depende del riesgo y la gravedad. Muchos pacientes necesitan mantenimiento cada 3, 4 o 6 meses, según la valoración del periodoncista.

¿Puedo perder dientes por periodontitis?

Sí. En fases avanzadas, la periodontitis puede provocar pérdida de soporte, movilidad y pérdida dental si no se trata.

Gingivitis y periodontitis no son lo mismo, pero ambas necesitan atención

La gingivitis y la periodontitis forman parte del espectro de las enfermedades periodontales, pero representan fases distintas. La gingivitis es una inflamación inicial y reversible de la encía. La periodontitis es una enfermedad más profunda que afecta al hueso y al soporte dental.

La diferencia entre actuar pronto o dejarlo pasar puede ser enorme. Una encía que sangra hoy puede recuperarse con medidas sencillas si se trata a tiempo. Una enfermedad periodontal avanzada puede requerir tratamientos más complejos y mantenimiento de por vida.

Cuidar las encías no es una cuestión estética ni secundaria. Las encías son el soporte de los dientes. Mantenerlas sanas significa proteger la sonrisa, la masticación, la estabilidad de la boca y la salud bucodental a largo plazo.

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Equipo de Contenidos de Clínicas Dentales Vigo

Equipo especializado en comunicación y marketing de salud, centrado en acercar la odontología al paciente de Vigo con un lenguaje claro y basado en la evidencia.

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